<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274</id><updated>2011-08-23T10:08:54.956-03:00</updated><title type='text'>SEGURO</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>8</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-4505037922123724217</id><published>2011-08-23T10:03:00.003-03:00</published><updated>2011-08-23T10:06:13.824-03:00</updated><title type='text'>Deliciosas criaturas asesinadas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-WbudHpdLiY0/TlOlvka-ghI/AAAAAAAAAV0/njTsNYwuf9E/s1600/PRESENTACION.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 219px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-WbudHpdLiY0/TlOlvka-ghI/AAAAAAAAAV0/njTsNYwuf9E/s400/PRESENTACION.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5644036994674622994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;por Verónica Meo Laos (aparecida en el suplemento cultural de La Capital de Mar del Plata)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien cuenta una historia a otra persona se obtienen dos elementos: la historia y el acto de contarla, o sea, el relato. La primera equivale a una serie de acontecimientos concatenados de una manera lógica, que están sujetos a un orden cronológico, insertos en un espacio y experimentados o causados por actores que son los que llevan a cabo las acciones. Mientras que el segundo, el acto narrativo, no es la historia en sí, sino una concretización de la historia, es el producto de la acción de narrar donde por ello mismo, es la narración la que instaura el vínculo indisoluble entre la historia y la manera en que ésta es contada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hechos que relata La Banda de los seguros de Gabriela Urrutibehety fueron reales, ocurrieron entre 1996 y 2000, tuvieron -una vez más- a Dolores como epicentro tribunalicio y  ocuparon columnas en la prensa nacional a principios de la década pasada  hasta desaparecer en la maraña de las noticias que de impacto en impacto, logran conmocionar a la opinión pública con suerte dispar. Pero en la novela de la autora dolorense  los hechos reales están impregnados de ficcionalidad y es en la mímesis, en la simulación, donde la historia cobra aristas novedosas y donde el pacto ficcional se quiebra de manera deliberada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En rigor, La Banda de los seguros, debería ser una novela policial. En función de lo que se espera de una obra de este género, el lector debería encontrarse con un ejemplar de novela negra  o, en su defecto, con una pieza con un fuerte énfasis en el perfil patológico y a la vez seductor del protagonista como en el talentoso Ripley de Patricia Highsmith. Pero, no. La novela de Urrutibehety elude los rasgos típicos del género para desconcierto del lector modelo y a modo de aporte a  la originalidad narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que, así como el lector modelo es el que debe rellenar los espacios en blanco, el que extrae al texto de su indeterminación, el que le otorga sentido, es el texto el que ayuda a construir a ese lector que necesita para funcionar. Y allí aparece la estrategia soterrada de la autora: hacernos creer que nos vamos a encontrar con las SS -como las llama López Vigil- crónicas de sangre y semen. Y sin embargo, no, no es así pero, al contrario de lo que pueda creerse, el lector no sale decepcionado, como a veces sucede cuando sale del cine y esperaba ver otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de sus 171 páginas, los crímenes pasan a segundo plano y cobra preeminencia el color local. Pues, si algo caracteriza a esta novela, es su identidad pueblerina. En efecto, las víctimas son entrañables personajes reconocibles en sus diálogos, como dicen los norteamericanos “la chica de la puerta de al lado”, es la señora que vive en el campo, que se acuesta tempranito o el policía barrigón que se queda dormido y de tanto sobrepeso, al caer sobre su muñeca se la quiebra. Con una lógica de zapping, los relatos son cortos y como gran acierto puede destacarse la estrategia de cancelar el sentido con las imágenes en fototipía que van adelantando la sucesión de los acontecimientos al final de cada capítulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urrutibehety conoce en profundidad la crónica policial. La conoce, la maneja, se regodea en ella e inclusive, se permite reírse de buena gana de los clichés del género y aun arribar  a cuestionamientos filosóficos acerca del sentido de la verdad, la construcción del sentido o del sinsentido que se dirime entre expedientes, alegatos, testigos, condenas. Es éste, sin dudas, el punto más alto del relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, La banda de los seguros, desconcierta pero a la vez, entretiene y mucho.  El subtítulo,“Discreta geografía criminal”, sintetiza con justeza el espíritu que merodea a la obra: el narrador es discreto, burlón, como en el modus operandi delictivo, aparenta lo que no es para hacernos caer en la trampa. Y el lector o la lectora que acepten jugar el juego saldrán satisfechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-4505037922123724217?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/4505037922123724217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/08/deliciosas-criaturas-asesinadas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4505037922123724217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4505037922123724217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/08/deliciosas-criaturas-asesinadas.html' title='Deliciosas criaturas asesinadas'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-WbudHpdLiY0/TlOlvka-ghI/AAAAAAAAAV0/njTsNYwuf9E/s72-c/PRESENTACION.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-8693257887772231202</id><published>2011-07-14T09:41:00.002-03:00</published><updated>2011-07-14T09:45:04.948-03:00</updated><title type='text'>Y AL FIN APARECIÓ LA BANDA DE LOS SEGUROS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-AGxyGz-xd-E/Th7kwv9iS1I/AAAAAAAAAVs/ks0JPK89V9E/s1600/tapadiarioBAJA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 290px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-AGxyGz-xd-E/Th7kwv9iS1I/AAAAAAAAAVs/ks0JPK89V9E/s400/tapadiarioBAJA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5629188110419118930" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Primero fue una novela "en construcción" en este mismo espacio de la web. La "bajé" para corregirla teniendo en cuenta los comentarios (algunos, seamos claros) de los letores. Y ahora la editorial Ciccus la publica en papel (¿el prestigio de la cultura escrita aún en nuestra cultura digital?. Con ustedes, LA BANDA DE LOS SEGUROS o, por mejor decir, DISCRETA GEOGRAFIA CRIMINAL&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-8693257887772231202?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/8693257887772231202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/07/y-al-fin-aparecio-la-banda-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8693257887772231202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8693257887772231202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/07/y-al-fin-aparecio-la-banda-de-los.html' title='Y AL FIN APARECIÓ LA BANDA DE LOS SEGUROS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-AGxyGz-xd-E/Th7kwv9iS1I/AAAAAAAAAVs/ks0JPK89V9E/s72-c/tapadiarioBAJA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-3938224372772638715</id><published>2011-04-25T14:42:00.003-03:00</published><updated>2011-04-25T14:51:56.747-03:00</updated><title type='text'>VIAJEROS CONTRABANDISTAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-Y3rs2bRm5Jc/TbWziaRi4cI/AAAAAAAAAVg/REPCn0T_1CM/s1600/LIBRO%2BSTRADA%2B%25286%2529%2B%2528Large%2529.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Y3rs2bRm5Jc/TbWziaRi4cI/AAAAAAAAAVg/REPCn0T_1CM/s400/LIBRO%2BSTRADA%2B%25286%2529%2B%2528Large%2529.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5599579115454915010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un océano de por medio: una frase que, bien pensado, tiene poco sentido si es que la tierra es redonda. Porque habla de una dirección, una orientación, un camino determinado. Habla de un mundo plano, bidimensional. Habla de una negación subliminal –y, por lo tanto, incontrovertible- del principio colombino de retorno al punto de partida. O, bien pensado también, lo confirma, pero en otro sentido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aclaremos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los argentinos vivimos diciendo que un océano nos separa de. Y nadie piensa en la imponente presencia del continente africano que el globo terráqueo nos estampa ahí, justo frente a nuestras costas. El océano es diagonal –pese a su notoria verticalidad planisférica- y nos separa de Europa. Y en “separa” va, por supuesto, una carga grande de desgarramiento: la vergüenza de haber sido (¿qué? ¿cuándo?) y el dolor de ya no ser. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El viaje es el antídoto para tanta separación. Mientras que en los tiempos de la colonia y los primeros años de la independencia los viajeros eran los que llegaban a estos pagos y escribían para un público ávido de rareza y exotismo, ya para la década de 1830 los argentinos comenzaron a devolver el favor. Para los tiempos en que Mister Darwin recorría la pampa y la Patagonia en busca de datos para documentar la evolución de las especies, Esteban Echeverría viajaba a Europa para codearse con los escritores más evolucionados. Y no es sólo un juego de palabras: el viaje de Echeverría fue presentado siempre en la historia de la literatura argentina como el proyecto de ir a buscar al Otro Mundo las novedades en materia artística que permitieran renovar el campo literario local. Y esa será una de las constantes del viaje argentino: viaje aldeano, motivado por el sentido de carencia, con el objetivo de encontrar novedades. Casi, casi lo mismo que el pobre Pedro de Mendoza, que vino a buscar la salud y se encontró con que era mejor volverse a morir a sus tierras, aunque el aliento del regreso sólo le alcanzó para un ataúd de agua salada. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero, además, es un viaje importador: siempre se viaja para traer algo, que causará asombro y estupor entre los que se quedan acá. Algo más que un mero souvenir, prácticamente contrabando. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Esteban Echeverría fue a ver cómo escribían los franceses y se trajo metros, temas, esbozos de poemas. Algo así como ir a un restaurant, conseguir que el chef le pase la receta de sus mejores platos y traérsela para abrir una fonda en la librería de Marcos Sastre, atendida por su propios dueños. Así, en la Buenos Aires rosista se sirvieron rimas y elviras y cautivas que permitieron –al menos así lo cuentan los manuales de historia literaria- mejorar el paladar antes de que tanta refalosa y payada y cuarteta gauchesca arruinara el gusto vernáculo. Sin embargo, los asqueantes detalles de “El Matadero”, las ásperas sextinas hernandianas e, incluso, los exabruptos de la prosa sarmientina, pese a los esfuerzos de Guido y Spano, Capdevilla y algunos otros, terminaron siendo los que, por pura prepotencia de enraizamiento, acabaron por nutrir escrituras y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;alimentar estirpes, especialmente en el siglo posterior. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sarmiento fue otro viajero contrabandista. Posiblemente el mejor publicista argentino, supo generar el eslogan que claramente sintetiza el pensamiento de su generación y muchas, muchísimas otras que lo siguieron. “Civilización o barbarie” concentra visión del mundo y norma de acción: no sólo se divide el espectro en dos campos bien diferenciados sino que, además, se insta a tomar partido por uno de ellos y actuar en consecuencia. No es sólo descripción de un estado de cosas: puesto que no se busca poner en discusión el hallazgo, como sería el caso de una hipótesis científica, se exige la inmediata ubicación del interlocutor a favor de uno de los polos y, lógicamente, en contra del otro. No hay síntesis ni convivencia posible: la ley del tercero excluido excluye, por supuesto, la revisión del axioma. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tomado el partido de la civilización, Sarmiento encuentra muchos cursos de acción, varios de ellos cruzados por el viaje. Siguiendo la impronta de Echeverría, viaja a buscar novedades y la novedad mayor son las maestras norteamericanas. Contrabandea todo un sistema educativo. No sólo trae docentes y métodos de enseñanza, sino también pupitres, guardapolvos, diseños de edificios escolares, modelos de burocracia administrativa. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero es también bajo su inspiración -y la de su compañero de andanzas y polémicas, Juan Bautista Alberdi- que se gesta el otro viaje “civilizador”: el que trae a millones de inmigrantes a estas tierras. A llenar lo que se dice desierto –despoblado de almas, poblado de indios- con pieles claras, ojos azules y lenguas de asonancia germánica, pese a que el destino termia trocando lo germánico en &lt;i style=""&gt;puro italianaje mirón. &lt;/i&gt;En las bodegas de los miles de barcos que anclan en el puerto de Buenos Aires se traen de contrabando millones de cuerpos europeos, mientras al sur del río Colorado se envían sin otro trámite al más allá miles de cuerpos nativos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A contramano de Sarmiento y la armada civilizadora, Hernández escribe en 1872 &lt;i style=""&gt;El gaucho Martín Fierro&lt;/i&gt;, más conocido como &lt;i style=""&gt;La Ida&lt;/i&gt;: la historia de un viaje hacia el lado opuesto y -a juzgar por el giro que le da el autor a la historia en la contrita continuación de 1879- finalmente equivocado. Después de recorrer la pampa y la frontera, después de transitar los escalones que la sociedad reserva al gaucho en su época, Martín Fierro decide romper con la civilización y apostar a la vida entre los indios. Se va –y las nominaciones no son nunca inocentes- a lo que se llamaba “tierra adentro”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El viaje de Martín Fierro tiene otro sentido: si bien parte también de una carencia, no pretende ir a traer con qué remediarla. El viaje de Martín Fierro es la contracara de “hacerse la América” y se parece más bien a la quema de naves de Cortés. Cruz y Fierro cortan los lazos y sólo se permiten unos lagrimones como toda ceremonia. Cruz y Fierro, a diferencia del viajero contrabandista y a diferencia también de Cortés, representan a los expulsados, los exiliados, los que deben emprender el viaje contra su voluntad. Destino común a miles de viajeros americanos, incluyendo el mismo Sarmiento y el propio Hernández. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;                                    &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El fin del siglo XIX estuvo marcado por la llamada Generación del Ochenta, de la que Sarmiento fue un padre inspirador. Consolidada la clase dominante en torno al modelo exportador, viajar se convierte en signo de clase. Viaje con boleto de ida y vuelta, que de ida solamente viaja “la chusma ultramarina que agita en el zaguán”, según la muestra gratis de cuidada retórica xenófaba exhalada por Leopoldo Lugones. Los viajeros del ochenta pueden ir y regresar cuantas veces gusten a uno y otro lado del Atlántico. Viaje que se materializa en el barco que los lleva y trae, así como en la lengua en la que lo cuentan. Cultos hasta el exceso, pueden ir del castellano al francés como quieran, alternar el inglés con algo de alemán y, cada tanto, soltar unos buenos latines aprendidos en los claustros de los colegios nacionales. Lucio V. Mansilla va de excursión a los toldos de los indios ranqueles y se trae un diccionario que incluye no sólo la parte lexicográfica –cada vocablo con su traducción- sino una cuidada descripción de aspectos discursivos y pragmáticos de algunos actos de habla altamente formalizados, por ejemplo, parlamentos y “razones”. Pero titulará, sin mediar traducción alguna, &lt;span style="background: none repeat scroll 0% 0% yellow;"&gt;“causeries&lt;/span&gt;” a algunos de sus textos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La lengua es un país a habitar, sin dudas, y los hombres del 80 tienen pasaporte abierto para recorrer varios de ellos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;El viaje vanguardista&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La burguesía argentina ingresó en el siglo XX viajando a Europa con la vaca en el barco: no hay leche como la nacional pero nosotros podemos tomarla lejos. Poder viajar es sinónimo de poder, a secas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Del viaje a París se volvía con modelos de vestidos, de calzado, de sombreros, de casas, de automóviles, de modales, de cuadros, de poesía: las novedades, siempre las novedades. El Nuevo Mundo recurría al Viejo, porque allí empieza antes la temporada otoño-invierno. La tierra no es redonda, el tiempo es un vector y tiene un comienzo. La patria comenzó en 1810 y quedan reducidos a la nada prehistórica cinco siglos de dependencia de España –ese patio trasero de la Europa civilizada- y varios miles de años de asentamiento de pueblos subsumidos en el indiferenciador -y errado-nombre de &lt;i style=""&gt;indios&lt;/i&gt;. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Con un gesto escandalizador, los jóvenes vanguardistas porteños no abandonan la importancia del viaje. Oliverio Girondo –otro gran publicista, aunque Borges lo diga con desprecio- canjea a sus padres el título de abogado por el viaje: se recibirá, tal como quiere la familia, a cambio de una recorrida anual por Europa. El joven poeta, entonces, recorrerá palacios y museos y anotará sus impresiones en cuadernos, provocativamente llenos de faltas de ortografía. Viajará a mamar las novedades y se volverá con poemas a modo de tarjetas postales: &lt;i style=""&gt;Veinte poemas para ser leídos en el tranvía&lt;/i&gt; señalan el itinerario al pie, con lugar y fecha. Y la cosa puede ser en Mar del Plata, tanto como París o Dakar. Por las dudas, el diario de viaje transmuta en &lt;i style=""&gt;Calcomanías, &lt;/i&gt;su segundo libro de poemas. Y de paso, renovamos la escritura local, peleamos con Lugones, establecemos el juego de Florida/Boedo y transitamos los años de la revista &lt;i style=""&gt;Martín Fierro. &lt;/i&gt;No en vano aquello de &lt;i style=""&gt;se va por el mundo/girando Girondo. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Güiraldes, por su parte, se mueve en Europa como en casa, a donde retorna para consolidar el nacionalismo gauchesco: despojado de la voz que le había otorgado Bartolomé Hidalgo, el gaucho de Güiraldes es una sombra que se pierde bajo la mirada del peoncito trasmutado en estanciero. La retórica que cristalizaron Hernández y del Campo en el XIX, a partir del habla popular local, migra del verso a la prosa cuidada, a la imagen sorprendente, al lenguaje cincelado según lo hacen “allá”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Borges pareciera que no viaja: está en donde tiene que estar. Construido su linaje en el cruce de un guerrero de la independencia y un pastor protestante (¡ah! ¡disculpas! ¡Ése era Dahlman, el protagonista de “El sur”!), Borges circula con afinidad por Babilonia y los andurriales porteños, por los campos bonaerenses y las galerías de Oxford, por el cuadrangular Palermo y la China imperial. Tanto está en todos lados, que se va a morir a Ginebra. Y allí debe de estar, todavía, mientras los argentinos que no lo han leído se quejan porque nunca fue llamado de Suecia a recibir el Oscar (¿el Nobel, dice usted que era?)&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hay un viaje extraño en la literatura argentina y es el de Julio Cortázar. Cortázar vive casi toda su vida en París y escribe en argentino. No hay, si se entiende, océano de por medio en la literatura de Cortázar, aunque esté contando desde el dibujo de la rayuela. La lengua es un país para habitar y Cortázar inventa el idioma de los argentinos en Francia. Que es la lengua que hablaremos todos por aquí mientras la Maga nos inspire. El sueño gardeliano cumplido, el boom en plena explosión, durante la segunda mitad del siglo XX los argentinos sueñan a lo Julio, escriben imitando a Georgie y esconden las nieves del tiempo a lo Carlitos. Mientras tanto, no advierten que la París de Sudamérica se parece cada vez más a Macondo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;El viaje menemista&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entre tanto viaje destinado a ir, ver y traer, se diferencia rotundamente el exilio. El exilio es el viaje que no quiere ser, pero representa nuestro destino sudamericano (JLB &lt;i style=""&gt;dixit). &lt;/i&gt;Constante histórica, puede pensarse que se inicia con el frustrado –por voluntad ajena- de Mariano Moreno, recorre el período rosista y regresa, ominoso, de la mano de cuanta dictadura militar supimos conseguir. Pino Solanas lo incluye a San Martín en la lista de exiliados, pero sería necesario aclarar si Boulongne-sur-mer es su destierro de América o de España. Por su característica de indeseado, no podríamos incluirlo en la lista que queremos analizar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La última de las dictaduras argentinas trajo, entre tantas atrocidades, la novedad que dio en llamarse “la plata dulce”, fenómeno socio-psicológico –tanto como político-económico- que se consolidó en la década de 1990, de la mano de la burbuja de la convertibilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De golpe y porrazo, y por decreto, el peso argentino pasó a ser sinónimo del dólar, lo que confirma a Carlos Menem como uno de los más poderosos literatos del país. Con la colaboración de Domingo Cavallo, armó una ficción, la convirtió en éxito de público y la sostuvo primera en la lista de best seller durante una década. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De este modo, miles de argentinos se lanzaron a los aeropuertos, para regresar días más tarde luciendo remeras de Saint-Martin, Aruba o Margarita. El destino predilecto fue Miami, adonde se iba a contrabandear con anuencia estatal. Los viajeros buscaban llenar la carencia de novedades bajo el signo del microondas, el equipo de audio y el perfume de free-shop. La enciclopedia menemista se constituyó en base a marcas internacionales de ropa y accesorios: el viaje menemista también fue el trayecto que llevaba de Tienda Los Gallegos a Christian Dior. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El menemismo tuvo la marca de la exhibición y el viaje de esta época se retrató intensamente en revistas de actualidad, las mismas en que se mostraban casas, vestuarios, automóviles y esposas. El concepto de &lt;i style=""&gt;famoso&lt;/i&gt; tomó una dimensión tan extendida que ya le hubiera gustado para sí al sobrio don Jorge Manrique. Si el tango dice que “la fama es puro cuento”, el menemismo le dio otro sentido al apotegma canyengue: esto es un cuento de hadas y si no puede vivir en él, siéntese como niño bueno a escucharlo hasta el final. Lo mejor de la literatura menemista, en consecuencia, pasó por la revista &lt;i style=""&gt;Caras&lt;/i&gt;. A imagen y semejanza de la española &lt;i style=""&gt;Hola&lt;/i&gt;, que los locales idolatraban, no tuvo problemas en suplantar la nobleza europea –una sentida carencia local, sin dudas- por políticos en el gobierno o la oposición, artistas de diverso rubro y modelos. Hasta un juez apareció en sus páginas mostrando -¡siempre mostrando!- un vestidor cuyo costo superaba con mucho su sueldo declarado: no se sabe muy bien por qué, este caso despertó la ira popular y el hombre debió salir de su puesto. Tal vez haya sido un caso de justicia poética. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por estas épocas se creó la categoría de “mediático”: un personaje que no hace nada,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;cuyo único mérito consiste en salir en la tele. El camino a la mediaticidad es también un trayecto narrativo: gira en torno a un conflicto, que puede ser una pelea, un escándalo sexual, una declaración fuerte y hasta golpes en cámara. Variante de la narración efectista, el desenlace es lo más flojo del sainete mediático: consiste en la simple desaparición del personaje de escena y su reemplazo por otro, que vuelve a comenzar todo, como en el cuento de la buena pipa. Que, dicho sea de paso, constituye otro de los grandes hitos de la literatura nacional. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Famosos y mediáticos viajaron y miles de compatriotas los imitaron: una funcionaria declaró que iba a París a cortarse el pelo, todos pasaban por las tiendas de Versace y volvían para exhibirse. Los que no accedían a las pantallas, traían cientos de fotos y horas de filmación con la que atosigar la paciencia de parientes y vecinos menos afortunados. Nada de lo que se hacía tenía sentido si no se podía mostrar. De ahí que sea dable suponer que la pulsión escópica fuera la necesidad a colmar. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras se ostentaba sin vergüenza riquezas que nadie se ocupaba en justificar, otros viajes se ocultaban: el camino hacia la pobreza de más de la mitad del país de la mano del desempleo y el camino al exilio por razones económicas. A la literatura menemista, esplendorosa y llena de luces, le correspondió su naturalismo, su dickesianismo, protagonizado por los que se iban a otros países a buscar laburo o los que se iban a la calle y se transformaban en piqueteros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El melodrama menemista continuó durante el gobierno de su sucesor –de contrario signo político- Fernando de la Rúa, que tuvo consideración por la continuidad de la trama y tomó como ministro de economía a Domingo Cavallo, el mismo de la dictadura, el mismo de Menem. La historia se precipitó al ritmo de los bombos primero y de las cacerolas después y, como una película norteamericana de acción, cerró con la toma del helicóptero presidencial llevándose lejos al mandatario depuesto. Escena que se superponía con la de un helicóptero similar llevándose a Isabel Perón, en 1976, paso previo a la instalación de la cúpula militar que dio inicio a esta historia. Lo que se dice, un perfecto cierre narrativo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;publicado en Sánchez Sottosanto y Strada (comp) (2010) DOLORES, TRIBUTO A UN PUEBLO, Alicante, Casa de América&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves/&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:donotshowrevisions/&gt;   &lt;w:donotprintrevisions/&gt;   &lt;w:donotshowmarkup/&gt;   &lt;w:donotshowcomments/&gt;   &lt;w:donotshowinsertionsanddeletions/&gt;   &lt;w:donotshowpropertychanges/&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt; 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Revista de Narrativa  contemporánea en castellano&lt;/b&gt;. La revista puede descargarse en la siguiente  dirección:  &lt;p class="ecxmsoplaintext"&gt;&lt;a href="http://www.revistanarrativas.com/" target="_blank"&gt;http://www.revistanarrativas.com&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxmsoplaintext"&gt;Este número consta de los siguientes contenidos:&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxmsoplaintext"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Ensayo&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Las voces narrativas en “El hereje” o la novela  vital&lt;/i&gt;, por Pablo Lorente Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En busca de localidades que valgan: el  enigma del individuo en Montoya y Azuela&lt;/i&gt;, por Michael Abbott&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Jeannie  Deans: La heroina de las “Waverley Novels”&lt;/i&gt;, por Enrique García  Diaz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“El Común Olvido”: ¿Una crítica al discurso nacionalista?&lt;/i&gt;, por  Soledad Mocchi&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Relatos&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Inescrutables itinerarios del odio&lt;/i&gt;, por Olga  Bernad&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Cuando estamos en casa&lt;/i&gt;, por Fernanda Trías&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El experimento  Niklaus. Estado de la cuestión&lt;/i&gt;, por José Mª González Serna&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En la  isla&lt;/i&gt;, por Alejandra Darriulat&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Cardinal&lt;/i&gt;, por Lucía  Lorenzo&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Los inquilinos&lt;/i&gt;, por Juan Ramírez Biedermann&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Nada por  aquí&lt;/i&gt;, por Fernando García Maroto&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Microrrelatos&lt;/i&gt;, por Rosana  Alonso&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El extraño caso de polífono y lo que con él sucedió&lt;/i&gt;, por José  Agustín Solórzano&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Los padres&lt;/i&gt;, por David Bombai&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Entrevista  virtual a Dostoievsky&lt;/i&gt;, por Víctor Montoya&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Pledge&lt;/i&gt;, por  DrK&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Inconveniente&lt;/i&gt;, por Enrique Pérez Rodríguez&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El peligroso lado  oscuro de la soledad&lt;/i&gt;, por Jonatan Frías&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Microrrelatos&lt;/i&gt;, por Pedro  Peinado Galisteo&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La vaca tuerta&lt;/i&gt;, por Ramón Araiza Quiroz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La  palabra&lt;/i&gt;, por Gabriel Guerrero&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Wolf&lt;/i&gt;, por Luis  Topogenario&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Correspondencia nicaragüense (VIII)&lt;/i&gt;, por Berenice  Noir&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Dos pájaros de un tiro&lt;/i&gt;, por Carlo Reátegui Avilés&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La pala  roja&lt;/i&gt;, por Jorge Serra&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Ultracortos&lt;/i&gt;, por Daniel Sánchez  Bonet&lt;br /&gt;&lt;i&gt;A golpe de templanza&lt;/i&gt;, por JC Martin&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Relatos&lt;/i&gt;, por Iria  López&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Alma y su pequeño león&lt;/i&gt;, por María Aixa Sanz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Control&lt;/i&gt;,  por Pablo Llanos&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Microrrelatos&lt;/i&gt;, por Ricardo Álamo  González&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Novela&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Marea de sangre (Capítulo I)&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Narradores&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;Leopoldo de Trazegnies Granda&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Miradas&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Destinos literarios: Óxford&lt;/i&gt;, por Carlos Pérez  Vaquero&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Jaroslav Seifert, poeta por excelencia&lt;/i&gt;, por Víctor  Montoya&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Caminos de futuro de la literatura infantil y juvenil a través de  los premios SM 2010: “Historia de un se­gundo” de Jordi Sierra i Fabra y “Mujer  mirando al mar” de Ricardo Gómez&lt;/i&gt;, por Pablo Lorente Muñoz&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Entrevista&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Nerea Riesco y su Elefante de marfíl&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Reseñas&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;“Todo nada” de Brenda Lozano&lt;/i&gt;, por Rolando Ramiro  Vázquez Mendoza&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Los libros de plomo” de Fernando Martínez Laínez&lt;/i&gt;, por  José Luis Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Suegras. Relatos breves sobre el gran enemigo” de  VV.AA&lt;/i&gt;, por Luis Borrás&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Historias de locos” de Miguel Sawa&lt;/i&gt;, por  María Dubón&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“El oficinista” de Guillermo Saccomanno&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Marea de sangre” de José Luis Muñoz&lt;/i&gt;, por Carlos  Manzano&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“La balada del trampero sentimental” de Damián Torrijos&lt;/i&gt;, por  Luis Borrás&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Ángeles negros” de José Vaccaro Ruiz&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Crónicas del desamor” de Elena Ferrante&lt;/i&gt;, por María Aixa  Sanz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“El elefante de marfil” de Nerea Riesco&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Alarido de Dios” de José Miguel Vilar Bou&lt;/i&gt;, por Óscar  Bribián&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Fall River” de John Cheever&lt;/i&gt;, por José L. Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Niños  en su cumpleaños” de Truman Capote&lt;/i&gt;, por María Aixa Sanz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“La hija de  Cleopatra” de Michelle Moran&lt;/i&gt;, por José Luis Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“La logia de los  anillos de amatista” de Jorge Colombo&lt;/i&gt;, por Iris Uribarri&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Novedades editoriales&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-1743511435472244027?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/1743511435472244027/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/04/revista-narrativas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/1743511435472244027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/1743511435472244027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/04/revista-narrativas.html' title='REVISTA NARRATIVAS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-2189260332579250722</id><published>2011-03-31T22:10:00.004-03:00</published><updated>2011-03-31T22:26:59.601-03:00</updated><title type='text'>CONOCIENDO A SAMANTA SCHWEBLIN.</title><content type='html'>No conocía la escritura de Samanta Schweblin. En algún lugar leí que era una de las promesas de la literatura argentina. Hace poco un amigo me acercó un cuento magnífico: MATAR UN PERRO. Y ahora, la última edición de &lt;a href="http://www.barcelonareview.com/73/s_ss.html"&gt;The Barcelona Review&lt;/a&gt; publica EN LA ESTEPA.&lt;br /&gt;Es un cuento magistralmente inquietante. Todo en él, a la vez, es familiar y extraño. Es y no es una estepa reconocible: no esperamos ver por allí a Miguel Strogoff, pero tampoco es Maquinchao, Río Negro, donde vive Marcela Ibargüengoitía, mi compañera de colegio.&lt;br /&gt;Es Argentina, esa patria que se percibe en el lenguaje, y no es, en la extrañeza de los nombres de los personajes: Pol, Nabel, Arnold, no son nombres de este mundo, de esta parte del mundo. Como hacía Cervantes, nombrar a los personajes no es una mera formalidad en esta escritura.&lt;br /&gt;La convivencia de lo familiar y lo extraño, lo entrañable y lo maldito, llenan la aventura de la narradora, una mujer que sí tiene un nombre reconocible, pequeño y ancestral: Ana.&lt;br /&gt;Una búsqueda angustiosa, un entorno amenazante y la sensación de que estamos permanentemente al borde de la desesperación, pero sin desborde. Porque todo esto es el mundo que nos tiene acostumbrados a vivir así.&lt;br /&gt;Samanta Shweblin escribe como decía Arlt, como un cross a la mandíbula. Después de leerla, miro cómo se han deslizado en mi escritura algunos diminutivos y me dan ganas de pedir disculpas. Es la inquietud hecha literatura. Eso que te hace suspender la respiración, mirar para atrás -como después de leer "Continuidad de los parques", no tener idea por dónde andás. Y con una economía de recursos absolutamente magistral.&lt;br /&gt;Para los que les haya picado la curiosidad,visiten su &lt;a href="http://www.samantaschweblin.com.ar/"&gt;página web,&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por las dudas, copio su biografía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Samanta Schweblin&lt;/strong&gt; (Buenos Aires, 1978). En 2001 obtuvo   el primer premio del Fondo Nacional de las Artes y el primer premio del   Concurso Nacional Haroldo Conti con su primer libro &lt;em&gt;El núcleo del Disturbio&lt;/em&gt; (Planeta, 2002). En el 2008 obtuvo el premio Casa de las Américas por  su libro de cuentos &lt;em&gt;Pájaros  en la boca,&lt;/em&gt; y  la beca FONCA de residencias para artistas del gobierno Mexicano. En el 2010  fue elegida por la revista &lt;em&gt;Granta&lt;/em&gt;  entre los 22 mejores narradores jóvenes en español. Muchos de sus  cuentos han  sido traducidos al alemán, al inglés, al holandés, al  húngaro, al italiano, al  francés, al portugués, al sueco y al serbio,  para su publicación en numerosas  antologías, revistas y medios  culturales. La crítica coincide en señalarla como  una de las grandes  voces renovadoras del género breve en lengua española.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-2189260332579250722?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/2189260332579250722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/conociendo-samanta-schweblin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/2189260332579250722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/2189260332579250722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/conociendo-samanta-schweblin.html' title='CONOCIENDO A SAMANTA SCHWEBLIN.'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-4515170647929043860</id><published>2011-03-23T09:39:00.002-03:00</published><updated>2011-03-23T09:57:46.373-03:00</updated><title type='text'>OTRO LIBRO</title><content type='html'>Parece que últimamente la moda oriental me está pegando. De hecho, en las mesas de las librerías aparecen varios libritos de una misma colección (editorial Salamandra, colección Letras de Bolsillo) con propuestas similares.En un post anterior hablé de C&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ometas en el cielo. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Esta vez el autor es francés, Philippe Claudel, pero el protagonista no. La novela, pequeña, dulce, bonita, se llama &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La nieta del señor Linh&lt;/span&gt;, y habla de un inmigrante ¿vietnamita? en París, un viejo que lo único que ha podido rescatar de su tierra arrasada es su pequeña nieta. Hay una ciudad inmensa y amenazante, un amigo inesperado, un dolor terrible, una esperable barrera idiomática y una historia chiquita escrita en frases breves, de ritmo austero. Copio un fragmento, prácticamente al azar:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;El anciano piensa en todo eso. Sentado en ese banco que en sólo dos días se ha convetido en un pequeño rincón familiar, un maderoflotante al que se hubiera agarrado en medio de una ancha, turbulenta y extraña corriente. Ycon su cuerpo calienta el último brote de la rama, que de momento duerme sin temor, melancolía ni tristeza, con ese sueño de criatura ahíta, feliz de sentir la calidez del ser querido, su tibia suavidad y el arrullo de una voz acariciante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El fragmento sigue la vieja regla del tres: tres adjetivos, tres sustantivos, tres construcciones con prácticamente los mismos modificadores. No es un gran hallazgo estilistico, pero es efectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inicio tiene la misma estructura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Un anciano en la popa de un barco. En los razos sotiene una maleta ligera y a una criatura todavía más ligera. El anciano se llama Linh. Es el único que lo sabe, porque el resto de las personas que lo sabían están muertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El autor es guionista y acá se nota. Puesta en situación, presentación del personaje principal  y listo. El segundo párrafo es la descripción de una escena típica de película típica (me hace acordar a aquella en la que Gardel canta Volver, aunque aquí es al revés: eso en el cine no se nota):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;De pie en la cubierta, ve alejarse su país, el país de sus antepasados y sus muertos, mientras la criatura duerme en sus brazos. El país se aleja, se hace infinitamente pequeño, y el señor Linh  lo ve desaparecer en el horizonte durante horas, pese al viento que sopla y lo zarandea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Me pareció una buena muestra de cómo, con materiales que están a la mano, ahí a la vista, sin demasiadas pretensiones ni rebuscamiento, se puede ser altamente efectivo. Y contar una historia que se lee por el placer de dejarse contar una historia&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-4515170647929043860?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/4515170647929043860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/otro-libro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4515170647929043860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4515170647929043860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/otro-libro.html' title='OTRO LIBRO'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-7186374868334419923</id><published>2011-03-20T23:00:00.004-03:00</published><updated>2011-03-20T23:11:35.344-03:00</updated><title type='text'>"COMETAS EN EL CIELO"</title><content type='html'>Hay cosas que estoy leyendo que me están produciendo muchas cosas. Leí "Cometas en el cielo" de Khaled Hosseine. Me pareció que estaba descubriendo algo nuevo, pero ya está en wikipedia y todo (buscarlo). El asunto es que me pasó algo raro con ella: en principio, hacía mucho que no sentía que no podía manejar la lectura sino que la lectura me manejaba a mí. NO PODÍA PARAR DE LEER pero la lectura se dificultaba porque, paralelamente, no podía parar de llorar: la lectura se interrumpía en los hipos y los mocos. Pero no era como cuando en la adolescencia leía "Cuentos para leer sin rimmel". Pese a la terrible historia que se cuenta, con montones de bajezas, sentía que no había golpes bajos.Tampoco regodeo en el morbo, aunque todo era muy morboso.&lt;br /&gt;Sé que hay cosas predecibles -por ejemplo, el niño malo transformado en adulto poderoso perverso- pero en esta historia hay algo más. Hay matices, no tanto en los malos como en los buenos. Los buenos no son buenísimos, quizás con la excepción de la verdadera víctima Hassan, el hazara. Los buenos hacen cosas malas, muy malas, pero eso ni los redime ni los hace perverso. Y el resultado final es malo, como corresponde a un mundo malo en sí. O bueno, desde algún otro lugar. La redención. en definitiva, es provisoria y minúscula, una suerte de consuelo de sonsos en la mierda general. Y finalmente, el mundo no es un lugar sin sentido: es el mal el que le da sentido, porque la bonanzan, la bondad, son solo lujos que algunos en algún momento se pueden dar.&lt;br /&gt;Ah, no se confundan, nada parecido a una policial negra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-7186374868334419923?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/7186374868334419923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/cometas-en-el-cielo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/7186374868334419923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/7186374868334419923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/cometas-en-el-cielo.html' title='&quot;COMETAS EN EL CIELO&quot;'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-8553531830560612422</id><published>2011-03-13T20:48:00.002-03:00</published><updated>2011-03-13T20:52:30.535-03:00</updated><title type='text'>SEGURO EN PAPEL</title><content type='html'>En esta dirección, entre junio de 2009 y febrero de 2010, publiqué cada martes una entrega de una novela que se llamó SEGURO (UNA NOVELA EN CONSTRUCCIÓN). Los comentarios de los lectores fueron una parte importantísima del proceso de construcción de la novela. &lt;br /&gt;Ahora, con el nombre de LA BANDA DE LOS SEGUROS (DISCRETA GEOGRAFÍA CRIMINAL) está en pleno proceso de publicación, por parte de la editorial Ciccus.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-8553531830560612422?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/8553531830560612422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/seguro-en-papel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8553531830560612422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8553531830560612422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/seguro-en-papel.html' title='SEGURO EN PAPEL'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
