Hay cosas que estoy leyendo que me están produciendo muchas cosas. Leí "Cometas en el cielo" de Khaled Hosseine. Me pareció que estaba descubriendo algo nuevo, pero ya está en wikipedia y todo (buscarlo). El asunto es que me pasó algo raro con ella: en principio, hacía mucho que no sentía que no podía manejar la lectura sino que la lectura me manejaba a mí. NO PODÍA PARAR DE LEER pero la lectura se dificultaba porque, paralelamente, no podía parar de llorar: la lectura se interrumpía en los hipos y los mocos. Pero no era como cuando en la adolescencia leía "Cuentos para leer sin rimmel". Pese a la terrible historia que se cuenta, con montones de bajezas, sentía que no había golpes bajos.Tampoco regodeo en el morbo, aunque todo era muy morboso.
Sé que hay cosas predecibles -por ejemplo, el niño malo transformado en adulto poderoso perverso- pero en esta historia hay algo más. Hay matices, no tanto en los malos como en los buenos. Los buenos no son buenísimos, quizás con la excepción de la verdadera víctima Hassan, el hazara. Los buenos hacen cosas malas, muy malas, pero eso ni los redime ni los hace perverso. Y el resultado final es malo, como corresponde a un mundo malo en sí. O bueno, desde algún otro lugar. La redención. en definitiva, es provisoria y minúscula, una suerte de consuelo de sonsos en la mierda general. Y finalmente, el mundo no es un lugar sin sentido: es el mal el que le da sentido, porque la bonanzan, la bondad, son solo lujos que algunos en algún momento se pueden dar.
Ah, no se confundan, nada parecido a una policial negra.
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